En el mundo Digital, ya no basta con ser resilientes: necesitamos ser antifrágiles.
Resiliencia proviene de la palabra latina resilire, que significa “volver a un estado normal”: en un mundo donde experimentamos más y fallamos más como consecuencia, las organizaciones y los líderes no pueden simplemente volver a su estado anterior después de un error, sino que necesitan para aprender y ser más fuerte.
Esto es antifragilidad, es decir, nuestra capacidad de reforzarnos a nosotros mismos a través del caos, los errores, la incertidumbre, como bien lo expuso el economista Nassim Taleb en su famoso libro.
Por lo tanto, para volvernos antifrágiles, primero debemos entender que no todos los errores son malos (y en el discurso de apertura, Andrea describe las 3 categorías principales de errores, siguiendo el modelo de Amy Edmondson de Harvard Business School), así como él propone un nuevo modelo de interpretación de errores, que considera:
- un error como subproducto natural de un proceso de innovación y como resultado informativo que nos enseña algo;
- un buen profesional se mide por su capacidad de aprender de los errores;
- el papel del líder pasa a ser el de maximizar el aprendizaje de los errores.




